📌 Fue uno de los historiadores más importantes de nuestra ciudad.
El historiador arequipeño, Eusebio Quiroz Paz Soldán, falleció a los 82 años de edad. El “Hijo ilustre de la ciudad de Arequipa” fue uno de los pilares que contribuyó a construir la identidad del arequipeño y una de las fuentes más consultadas para conocer la historia de la Ciudad Blanca.
Nació el 26 de noviembre de 1940 en Arequipa y reconoció que fue su madre la principal responsable de su vocación por la lectura.
En varias oportunidades contó que perdió el ojo derecho a los seis años de edad y su mamá (Dymphna Paz Soldán), le enseñó un método para aprender a leer: aprender palabras, no sílabas ni letras. Así se convirtió en un lector voraz.
“Mi madre era una mujer muy sensible, la recuerdo con mucho afecto. Si hay algo bueno en mi corazón, fue mi madre quien lo puso”, dijo en una oportunidad, durante una entrevista.
Pero, además de su madre, vivió rodeado de una familia de intelectuales, gente que leía mucho, y cerca de la biblioteca de su abuelo. En la secundaria ya tenía predilección por la historia y la literatura. Por eso es que ingresó a la Universidad Nacional de San Agustín (Unsa) a estudiar Letras, donde recibió dos cursos de Historia que terminaron por inclinarlo por esta profesión.
Desde ese momento, construyó su camino como historiador y se convirtió en el principal promotor de la identidad arequipeña. “La cultura de Arequipa es mestiza, y admitirlo tal vez sea el camino que nos ayude a reconocernos mestizos, porque la cultura peruana está impregnada de elementos mestizos. Es importante profundizar en lo propio. Quienes nos dedicamos a la historia abrimos caminos, no los cerramos”, afirmó en una entrevista concedida a Andina.
Tenía una buena memoria para recordar escenas cotidianas y características de la ciudad. “Recuerdo que veía cómo a las tres de la tarde la gente iba a las picanterías a comprar jayari, plato tradicional arequipeño, con su botellón de metal para llevar la chicha, o al señor que llegaba a nuestra casa montado en su caballo, silbando, para dejarnos leche todas las mañanas. Yo notaba que no realizaba labores urbanas”, contó en aquella ocasión….
DESCANSE EN PAZ, DON EUSEBIO!!!!!
